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Ayuda al Jugador Compulsivo

Nuestra población adulta, por su soledad y a veces por falta de adecuada supervisión u orientación, es vulnerable a este mal. Invitamos a todos a que conozcan el testimonio de quien lo ha sufrido y la alternativa para atajarlo.

Por Odette Aguilar
editorial@placerespr.com

“Me despertaba por la mañana y solo pensaba en el juego, en lo que iba a divertirme. Mi mente giraba en torno al juego mañana, tarde y noche. Pero llegó el momento en el que ya no me divertía, era algo forzado. Sabía que algo no estaba bien. Gastaba mi dinero y el que no era mío, pues tomaba prestado. Utilizaba mi tarjeta de crédito en el casino. Crucé la línea y ya no tenía crédito. Cada día me endeudaba más. Le mentía a mi esposo. Gastaba el dinero de pagar la casa. Llegaba a las 2:00 a.m. a mi hogar. La armonía familiar se destruyó. Sentí que estaba perdiendo la batalla”, con estas palabras describe Doris, nombre ficticio para proteger su identidad, el calvario que vivió durante 15 años por ser jugadora compulsiva.
Poco a poco Doris reconoció que tenía un problema y decidió acudir a una sicóloga, quien le recomendó visitar el grupo Jugadores Anónimos de Puerto Rico.

El grupo, fundado poco más de 20 años, tiene como objetivo llevar un mensaje de esperanza al jugador compulsivo que quiere dejar de apostar para que acepte que el juego le causa un problema.

La base espiritual del programa es el anonimato y la confidencialidad. Según Doris, los principios van primero y las personalidades se quedan fuera.

Doris llegó al grupo sin fuerza de voluntad, pero allí encontró personas con su mismo problema que le dijeron que había esperanza y que no todo estaba perdido.

“Trabajé con mi problema asistiendo a las reuniones y escuchando testimonios que eran prácticamente mi vida misma. Era todo lo que yo estaba viviendo en ese momento. Las personas hablaban de cómo habían destruido su matrimonio, su economía, su vida de familia”, recuerda Doris.

Cómo es el proceso
•Se utiliza el programa de los 12 pasos de la recuperación, similar al de Alcohólicos Anónimos. Se discute un paso por mes. Se entrega a cada miembro un libro que ofrece las herramientas para poder mantenerse sin apostar.

  • Además de escuchar testimonios, los participantes reciben una lista con los números de teléfono de sus compañeros para cuando sientan que van a recaer en el juego, una llamada les ayuda a detenerse, a no romper el proceso de recuperación y a terminar con el momento de angustia.
  • Para aquellos cuyo problema de jugar compulsivamente es más fuerte o que a raíz de su adicción enfrentan situaciones más delicadas en el hogar, por ejemplo, el grupo ofrece unas reuniones especiales en las que se orienta a las personas sobre cómo pueden aliviar la presión, entre otros temas.
  • El Grupo Gam-Anon brinda ayuda a los familiares y amigos de jugadores compulsivos a entender y lidiar con la magnitud del problema.
  • La ayuda económica está prohibida. Los miembros no reciben ayuda económica de otros participantes. Tampoco se aceptan donaciones externas.

“Este proceso es un día a la vez. Las máquinas me tenían atrapada, así que no me pongo a prueba. No me veo en un casino. Si por alguna razón mi mente me lleva (al casino), bloqueo el pensamiento. Jugué como un promedio de 15 años, los últimos 6 años fueron fatales. Cuando mejor económicamente estuve, más caí en compulsión, caí peor. Ahora mi mente está positiva. Como soy jugadora compulsiva, entregué a mi esposo las riendas de mis finanzas. Siento paz y de verdad, no quiero volver. Ahora mismo, no necesito ayuda profesional, el grupo es suficiente para mí. Pero hay otras personas en el grupo que continúan con sus sicólogos y siquiatras. Yo sabía que tenía un problema. Busqué ayuda y ahora trato que mi experiencia ayude a otros. Sigo en las reuniones. Me siento muy bien, tengo la tranquilidad que necesito. Me encanta llevar el mensaje a la persona que sufre: hay esperanza, estaba perdida, estaba destruida y pude salir”, finalizó Doris.

Si necesitas ayuda o información adicional puedes comunicarte al (787) 257-2204. Deja tu nombre y un mensaje.


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