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Cuatro Acuerdos Para ser Feliz

Por: Ivelisse Agostini
iagostini@placerespr.com 

Aunque escuché hablar por primera vez sobre el libro de Miguel Ruiz, Los Cuatro Acuerdos hace muchos años, fue un sacerdote, el que insistió en que lo leyera.  Recuerdo que cuando comencé a leerlo entonces me pareció un ‘lavado de cerebro’ porque está escrito con la determinación de corregir el cúmulo de equivocaciones a las que estamos ‘atados’ debido a lo que él llama “la domesticación”.  Eventualmente, las veces que ha surgido este libro como tema de conversación, ha sido porque le ha sido recomendada su lectura a algún conocido por algún estudioso de la conducta. En esos casos, con el interés de ayudarles a que se liberen y dejen de auto-exigirse tanto. Por ello, retomé la lectura para verlo desde esa perspectiva, y decidí escribir sobre el libro para que lo conozcan y puedan aprovechar lo positivo que de él se desprende.

Los Cuatro Acuerdos representan herramientas útiles para ser feliz. Suministrada.

La tesis de Ruiz se basa en la filosofía de la cultura tolteca de la cual desciende. De ella se desprende que podemos escoger ser felices o sufrir; vivir en un cielo o en un infierno, dependiendo de cómo interpretemos nuestra realidad, que desde esta filosofía es mediante “acuerdos”. Y, es que, según esta tesis, desde que nacemos somos “domesticados” para interpretar lo que somos ante el mundo, basado en lo que creemos está mal o bien. Desde esta premisa, pasamos nuestras vidas llenos de miedo, con interpretaciones o acuerdos sobre cómo nos juzga nuestro juez interno y la sociedad. De esta forma, nos exigimos demasiado; sufrimos por el sentido de culpabilidad, a veces por una misma situación que nuestra “mente domesticada” mantiene presente sin razón. Lo anterior nos hace hundirnos hasta convertirnos en ‘víctimas’, de nosotros mismos y del mundo.

El sufrimiento, por lo tanto, surge cuando permitimos que los ‘acuerdos’ equivocados controlen nuestra vida. De otra parte, la felicidad es probable, cuando vivimos basándonos en los cuatro ‘acuerdos’ correctos, que según esta filosofía son:

Primer Acuerdo: “Sé Impecable con la Palabra”

Todo lo que verbalizamos está lleno de energía, fuerza y emoción, a tal punto que algo que decimos puede hacerse realidad, aunque en su origen no lo sea. Mediante la palabra podemos lograr hacer bien o mal, crear o destruir. Dentro de esa realidad, lo que verbalizamos sale de nuestro interior, nos afecta a nosotros, a otras personas y hasta el universo. Por lo tanto, la palabra debe ser utilizada para “compartir el amor”. Ser impecable con la Palabra significa que debemos estar seguros de usarla para hacer el bien.

Segundo Acuerdo: “No Te Tomes Nada Personalmente”

Se trata de la tendencia que tenemos los seres humanos a ‘interpretar’  lo que dicen y hacen las demás personas como si todo lo que dicen y hacen es correcto y real, incluyendo y sobre todo, lo que es negativo. Esto es descrito muy hábilmente en el libro con ejemplos que demuestran que cada persona está en su propia película, sometido por su particular ‘domesticación” y se manifiesta basado en ello, sin que realmente sus actitudes y opiniones en torno a nosotros sean merecidas ni basadas en la realidad. De ahí, que no nos hacemos ningún bien, ni tiene sentido, que tomemos nada personal porque ello nos hace vulnerables a creerlo, destruyendo nuestra auto-imagen y reaccionando emocionalmente contra ello/ellos. Por lo tanto, no debemos depender de la opinión de otros, “es otra película”.

Tercer Acuerdo: “No Hagas Suposiciones”

En este caso, el acuerdo nos mueve a dejar de hacer conjeturas, adelantarnos a las cosas o sacar conclusiones de cada cosa. Es una mala costumbre adquirida como ‘domesticados’ que nos lleva a convertir en realidad lo que no ha sucedido o una ‘interpretación falsa’ de lo que sucede. Es una clara manifestación del miedo, que debemos cambiar rechazándola y hasta adiestrándonos a vivir con fe y confianza. De hecho, una forma de aprender lo equivocado de hacer suposiciones es tener la confianza de preguntar cuando tenemos una duda, por encima de asumir. El tema de las suposiciones también es muy sabiamente ilustrado por Ruiz con ejemplos de la mala interpretación que damos a actitudes, gestos, etc., de otros, que nada tienen que ver con la realidad y producto de creer que lo sabemos todo.

Cuarto Acuerdo: “Haz Siempre lo Mejor que Puedas”

Llegado a este punto me pregunté porque era el cuarto y no el primero de los acuerdos para la felicidad. Digo esto, porque cuando haces lo mejor que puedes, es muy probable que se facilite practicar los otros tres acuerdos. Este acuerdo trata de que cada cual debe dar el máximo en todo lo que hace para que no haya margen a sentirnos culpables, para estar seguros de nuestra aportación positiva y sintamos satisfacción por ello. Es el cuarto para asegurar que convertimos en parte de nuestra vida cada uno de los acuerdos anteriores, para que utilicemos toda nuestra fuerza y poder en dejar de juzgarnos y de ser víctimas; para que si fallamos, volvamos a intentarlo.

Los capítulos finales del libro destacan que es necesario repetir, practicar, fallar y volver a empezar para lograr convertir los cuatro acuerdos en nuestra realidad, una que puede ser sufrir o ser feliz.

Invitamos a nuestros lectores a que se hagan de una copia de este libro, que lleva años siendo un éxito en ventas, porque ha ayudado a muchos a ser libres, a ser mejores de pensamiento y palabra y sobre todo, a dar lo mejor de sí.


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