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Fiestas de San Fermín en Pamplona

Por: Ivelisse Agostini
iagostini@placerespr.com

Por herencia, por cultura o porque eres un incansable viajero, de seguro, alguna vez has escuchado hablar de las Fiestas de San Fermín en Pamplona, capital de Navarra, en España. Si no es el caso, entonces te damos como referencia, las fiestas donde los toros son protagonistas en “encierros”, rodeados de infinidad de personas vestidas de blanco, con un pañuelo rojo, que corren “huyendo” de una cornada. Se trata de una de las fiestas populares más conocidas del mundo y una de las que más personas reúne. Las celebraciones de hoy son el producto de una transformación que ha ocurrido con el paso de los años, a través de los cuales se unieron tradiciones religiosas y taurinas. Sobre estas fiestas, su origen y la forma en que se celebran hoy, te hablamos a continuación.

Imagen de San Fermín. CC0 Creative Commons

Comenzamos por decirte que al momento de este reportaje, ya Pamplona está lista para celebrar la fiesta de San Fermín, pues la misma corre del 6 al 14 de julio de cada año. La tradición marca el comienzo de la fiesta a las 12 del mediodía del 6 de julio. Un mar de gente se reúne en la Plaza del Ayuntamiento de Pamplona y desde el balcón principal del Ayuntamiento, un ciudadano elegido por votación popular “honra” a San Fermín con un saludo, para luego dar paso al Chupinazo (en Euskera Txupinazo), o sea, el lanzamiento de varios cohetes. De esta forma se da comienzo a nueve días de celebración en los que simultáneamente ocurren variedad de eventos religiosos y populares. A partir de entonces se escuchará en las calles, “1 de enero, 2 de febrero, 3 de marzo, 4 de abril, 5 de mayo, 6 de junio, ¡7 DE JULIO SAN FERMIN!”.

Desde la perspectiva religiosa, una gran procesión se celebra el 7 de julio en honor a San Fermín, un santo que algunos piensan no existió, sino que es producto de una leyenda que le adjudica haber salvado a Pamplona de varias epidemias. En honor al santo existe La Corte de San Fermín, encargados del culto al santo, y una capilla donde los feligreses pueden visitar la figura del mismo durante todo el año. Además, los corredores que conocen la tradición le cantan antes de que comience cada “encierro”.

Los encierros. Suministrada.

Desde la perspectiva popular, la fiesta incluye procesiones con comparsas de gigantes y cabezudos, teatro, torneos, música, baile, cava y vino; pero, sobre todo, los “encierros”, en los que el toro es el protagonista. Sobre ello el famoso autor americano Ernest Hemingway escribió en su libro Fiesta: Las calles de Pamplona son una fiesta permanente en esta celebración, cuyo principal protagonista es el toro. Noche y día, riesgo y emoción conviven con la alegría y la diversión sin límites.”  De hecho, son muchos los que responsabilizan a Hemingway de convertir lo que eran las fiestas tradicionales de este pequeño lugar en una que visitan cada año infinidad de turistas que triplican la población del mismo.

Sobre ello hablamos con nuestra amiga, la relacionista Matilde Córdova, quien vivió la experiencia mientras estudiaba en Navarra. “No lo puedes contar, lo tienes que vivir, porque es una experiencia de múltiples dimensiones que incluyen emoción, tensión, tradición, fiesta y gastronomía, entre otras. Cuánto puede haber cambiado Navarra desde que viví allí, no lo sé, pero de todas formas es un lugar de tradición, tranquilo y para el que vive eso durante todo el año, ver la transformación que ocurre en lo sanfermines es algo casi imposible de creer”.

El mar de gente vestida de blanco con un pañuelo rojo alrededor del cuello prevalece en las calles durante todas las fiestas. De hecho, me cuenta uno de mis hijos que las vivió, que aunque trasluce un gran desorden, hay que ver la genuina alegría de la gente que canta y baila todo el tiempo, que por regla general los grupos se cuidan y protegen. “En las calles hay bandas, pantallas de TV, venta de pañuelos del resto de la indumentaria tradicional, detalles emblemáticos del santo, de los toros, de Pamplona, comida tradicional, de todo…”, nos dice Manolo.  De igual forma, Matilde nos da a entender que los días parecen ser eternos: “…te levantabas, veías los encierros, desayunabas, te ibas de juerga por las calles, dormías siesta y luego tomabas un aperitivo, más juerga, la cena y la corrida y luego la amanecida… así por nueve días”. Entre los turistas, son pocos los que se dan a la tarea de conocer programas y reglas y por ende, son los que con frecuencia se convierten en víctima o protagonistas de accidentes en los encierros y de otras cosas que se pueden evitar.

Entre los datos curiosos que encontré al investigar sobre las Fiestas de San Fermín, está el hecho de que todo lo relacionado a la fiesta taurina de alguna manera tiene que ver con la Casa de la Misericordia, un lugar que da acogida y servicios a sobre 500 ancianos sin familia ni hogar. Son las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paul quienes cuidan de ellos y dependen de los fondos de las corridas en la Plaza de Toros y de los encierros de San Fermín para mantener el lugar y sus ancianos.

En torno a los encierros que ocurren cada mañana hay reglas y diferentes tramos en los que se puede participar como corredor o como espectador. Por supuesto, como en toda fiesta popular, los balcones de las casas y los lugares que están localizados en estos tramos son de gran demanda y hay venta de todo tipo. Corren seis toros bravos y varios mansos que sirven de guía, en un promedio de 3.5 minutos y por hasta 875 metros. Participar es gratis y tienes que presentarte en unos lugares estratégicos entre 6:30 y 7:30 am. Debes tener 18 años o más y estar sobrio (muchos dicen que esto no necesariamente ocurre). Por tradición, muchos corredores llevan un periódico en mano para guardar distancia entre toros y corredores. Los toros corren rápido y solo son controlados por 10 pastores durante el recorrido, por puertas que se cierran tras su paso para que no regresen ni desvíen y por unos “dobladores” que los esperan en la Plaza de Toros para guardarlos lo más rápido  posible. Cada día los tramos de los encierros son limpiados y sus vallas debidamente aseguradas. Además hay una gran cantidad de guardias municipales, ambulancias, personal de primeros auxilios y estaciones de socorro. Al cierre de las fiestas, el 14 de julio y a las 12 de la noche, todos volverán a reunirse en la Plaza del Ayuntamiento y cantarán: “Pobre de mí, pobre de mí, que se han acabado las Fiestas de San Fermín”.

Como cada una de las grandes fiestas populares del mundo, para quien quiere vivir esta experiencia, es indispensable organizar su viaje con un año o más de anticipación e idealmente ir acompañado y hospedarse en un lugar céntrico y seguro, sin necesariamente estar “en el centro de la acción”. Pamplona es un lugar pequeño y como mencionamos antes, recibe infinidad de visitantes para la ocasión. Nuestra sugerencia, que incluyan esta parada en un viaje por el Norte de España y que no se queden tantos días en las “Fiestas”, solo lo necesario para conocer su esencia, vivir la experiencia al máximo sin que te agote el cansancio.


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