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Madre Primeriza ¡A los 40!

Por: Ivelisse Agostini
iagostini@placerespr.com

Los adelantos en torno a todo lo relacionado al monitoreo de un embarazo, van desde lo más simple a lo más sofisticado. CCO Creative Commons

Nací la más pequeña de cuatro hijos y cuando mi mami ya tenía 41 años. Gracias a Dios fui saludable, pero recuerdo haber escuchado que la vida de mi mamá estuvo en riesgo al momento de mi alumbramiento.
El paso del tiempo ha provisto para que se hayan dado cambios significativos en nuestra sociedad, particularmente el de elegir casarse y tener hijos más tarde de lo que lo hacían nuestras madres. Simultáneamente, la ciencia y la tecnología han avanzado y hoy existen médicos especializados en embarazos de alto riesgo y estudios que les asisten para ayudar en el cuidado de la madre y el bebé. Sin embargo, aunque una mujer moderna de 40 años, puede lucir mucho más joven de lo que se veía una mujer de la misma edad allá para los ‘60s, esa mejoría en el aspecto físico no altera lo que sucede con el organismo. Los problemas, para quien desea un embarazo después de los 35, siguen siendo los mismos: Dificultad para quedar embarazada; riesgo de aborto natural; riesgo de condiciones en el bebé y riesgo de diabetes estacionaria y preclamsia en la madre, entre otros.
Aun así, tomadas las debidas precauciones previo al embarazo, es una realidad que una mujer que ha estado bien cuidada durante el periodo de gestación y que llegue en buen estado al momento del alumbramiento, debe tener un buen pronóstico, aunque ya tenga 35 años. Ahora bien, llegados los 40 años hay más probabilidades de experimentar dificultades para lograr el embarazo y de correr mayores riesgos, incluyendo que el bebé nazca con Síndrome Down.
Por lo común, hoy las parejas escogen casarse más tarde y posponen tener hijos hasta haber logrado algunas metas juntos. De esta forma, en los países más desarrollados, la edad promedio de la mujer que se embaraza por primera vez ya sobrepasa los 30 años, aunque tienen menos hijos. De igual forma, no es raro escuchar como gracias a los avances de la ciencia, cada vez son más las celebridades que tienen hijos luego de los cuarenta y hasta con embarazos múltiples.
Con la celebración del Día de las Madres, quisimos compartir la historia de una persona cercana que cumplidos los ’40, logró su sueño de ser madre. Su experiencia merece ser contada porque incluye todo lo que puede ser real: planificación, cuidados, esfuerzos, sacrificios e imprevistos, incluyendo el paso de un huracán… pero todo, con un final feliz.

En Pos de un Sueño

“Siempre supe que había nacido para ser madre”, comienza nuestra entrevistada, María Alexandra, madre de Andrea Victoria, su hija nacida cuando ya había cumplido los 40 años.
María narra cómo su esposo y ella se conocieron hace años y de una relación de buenos amigos y confidentes, eventualmente surgió el amor. Él ya tenía tres hijos varones en plena adolescencia, pero conocía el deseo de María de ser madre.
Luego de contraer matrimonio hace unos cinco años, planificaron el embarazo una vez que María sentía que estaba saludable y emocionalmente preparada. Con 35 años logró un primer embarazo, pero lo perdió de forma natural con solo 7 semanas, para luego descubrir que eran gemelos. La profunda tristeza, los cambios hormonales y la necesidad de esperar que su cuerpo se recuperase, provocaron que pasase un tiempo antes de volver a a intentarlo. “Cumpliendo los 39 me dije, es ahora o nunca, así que comencé a visitar a un equipo de médicos de alto riesgo que me evaluaron y aconsejaron en torno a dieta y preparación física, incluyendo la sustitución de algunos medicamentos que tomaba entonces”. María nos cuenta que también se preparó mentalmente para no sufrir ansiedades, de tal manera que hablaba con su esposo de planes futuros en la eventualidad de que no lograsen tener un hijo en común. Curiosamente, una de las cosas que facilitó la planificación y el logro de su embarazo fue la aplicación “My Calendar” la cual facilita todo tipo de proyecciones en torno al ciclo menstrual y la concepción. Y, se dio el milagro: María quedó embarazada y con doce semanas supo que iba a tener una niña. “Cuando se lo dije a mi esposo, padre de tres varones, no lo podía creer y me hizo llamar a los doctores para preguntarles si era realmente seguro que iba a ser una niña”.

El embarazo:

Los compañeros de trabajo, familiares y amigos hicieron la diferencia luego de pasado el huracán María. Foto Suministrada

Esta vez todo comenzó perfecto, “No tuve mala barriga, casi no estaba aumentando de peso y a las 20 semanas, un 4 de julio, sentí a la bebé moverse por primera vez. Además, me hicieron todas las pruebas disponibles para anticipar cualquier condición y todo estaba perfecto”, recuerda nuestra entrevistada.
Lo que ni ella ni nadie podían anticipar es que cuando contaba con siete meses de embarazo, pasarían dos huracanes casi consecutivos, uno causando todo tipo de desastres en la Isla y que en su caso conllevó cambios y sacrificios.
“Pasamos María en nuestra casa, pero al quedarnos sin luz y sin agua, a pesar de todo el esfuerzo de mi esposo, todo se complicó para mí, sobre todo que no podía dormir. Por eso, me trasladé a casa de mi tía, en donde disponía de más comodidades y hasta de la posibilidad de trabajar “en remoto”. Puedo escribir un libro de anécdotas, incluyendo las que viví junto a otros familiares que estábamos en la misma casa; sobre los dilemas con el agua; las preocupaciones por conseguir una planta para cuando naciera el bebé; haber tenido que suspender el “shower” y saber que me faltaban un montón de cosas, etc., etc., etc.”, nos dice María, ahora riendo sobre lo que entonces causaba lágrimas. Pero, su familia, sus compañeros de trabajo y sus buenos amigos hicieron la diferencia, de tal forma que cuando llegó el momento del parto, ni a María ni a Andrea Victoria, les faltaba nada.

El Parto:

“No estoy segura, pero creo que haber reducido la ingesta de agua por el mismo asunto del huracán, puede haber provocado que llegado el término se descubriera que tenía poco líquido amniótico y mis doctores me dijeran que había que adelantarme lo que ya sabía sería una cesárea”. Y es que Andrea, se mantuvo cómodamente sentada hasta el final y por ello la cesárea.
El regreso al hogar, aunque ya estaban preparados con planta, fue complicado porque María estuvo muy adolorida por más tiempo de lo común y el tener que vivir con limitación de servicios, no le favorecía.

Un regalo de Dios

Ya han pasado seis meses desde el nacimiento de Andrea. Foto: placerespr.com.

María me mostró una foto en la que su esposo le está acercando la bebé al momento de nacer y ella llora de emoción. “Verla saludable y que me lo confirmaran fue una gran emoción, después de todo el “stress” del final”, nos cuenta. “Sin importar las incomodidades, pasé esos primeros meses y sigo viviendo los momentos más felices de mi vida, con este ángel que Dios me regaló”. Andrea es una beba deliciosa que es la alegría de sus padres y de sus hermanos. Una niñita de la que fue muy difícil separarse llegado el momento de regresar a trabajar, pero que gracias a Dios, se queda en un lugar donde también la quieren mucho. Y, es que, con seis meses de nacida, ya Andrea expresa amor con su mirada, con su sonrisa, con su reconocimiento a una voz, a una canción, a una caricia.

“Todos los días le doy gracias a Dios por haberme concedido el privilegio de ser madre, por la gran bendición que es nuestra Andrea. Atrás quedan todos los comentarios de quienes me dijeron que estaba loca por ponerme a parir vieja. No cambio por nada lo que vivo, aunque conlleve sacrificios”, termina María.

Al final, nuestra querida sobrina es un ejemplo de que con planificación y buenos cuidados es posible lograr un embarazo con el mejor resultado, un bebé saludable. Para ti María Alexandra vayan nuestras felicitaciones, porque además de lograr tu gran sueño, estás demostrando ser una una madre excepcional.


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