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Protestamos sin Involucrarnos

Por: Ivelisse Agostini
Para: placerespr.com

Muchos de los temas que escogemos para esta sección son sobre labor social o para satisfacer necesidades de mente y espíritu. Eso nos obliga a mantenemos alerta sobre lo que sucede en nuestro país y entre nuestra gente.

Hay que entender que todos debemos ser parte del gran “team” que debe trabajar unido por Puerto Rico. Suministrada.

Partiendo de esa premisa y sin ser especialistas en sociología, vemos un Puerto Rico en el que de alguna manera u otra, la mayoría de las personas no está viviendo de la misma forma que lo hacía antes del paso del huracán María. La mejor forma de describir el sentimiento que “permea”  es que el puertorriqueño común está insatisfecho y desilusionado de todo y de todos. Unos y otros nos quejamos de los políticos, de la corrupción, del mal servicio; de que pasados dos años, nos falta mucho para volver a recuperar lo que antes fuimos. La insatisfacción se extiende a los religiosos, a las empresas y a los empresarios encargados de servicios privados; al aumento desmedido en el costo de vida, al mal comportamiento de la gente, etc., etc., etc. De hecho, tenemos sobradas razones para estar insatisfechos. La mayor prueba de esta insatisfacción fue la reacción del pueblo ante “los actos impropios” del desafortunado “chat”. Y no nos equivoquemos, el malestar que describimos no surgió de ese momento, pero conocer que la confianza había sido depositada en personas que se burlaban de la situación, sirvió como catalizador.

Por eso, nos vimos en la tarea de analizar un poco el tema del comportamiento de los que nos quedamos en este amado país, cuando muchos han decidido partir, y de cómo podemos mejorar nuestra actitud y aspirar a un “mundo mejor”. Y, es que la crítica a veces surge como producto del análisis y hasta del deseo de aportar.  Sin embargo, hacerlo con el solo propósito de juzgar, se ha convertido en deporte nacional, muchas veces obviando hasta un mínimo de sensibilidad. Aunque algunos piensan que puede ser una forma de desahogarse, criticar sin aportar soluciones, es de mediocres.

El país no mejora solo porque reaccionemos a una circunstancia que nos hace mal e impacta negativamente el bienestar común. El país mejora educándonos para dar lo mejor de nosotros, entendiendo que debemos ser parte del gran “team” y que, aunque afortunadamente vivimos en un sistema que nos recompensa, somos responsables de aportar al beneficio de todos.  De hecho, se hace imperativo, que aun aquellos que viven de la beneficencia pública por circunstancias desafortunadas, contribuyan con buenas obras de la manera que puedan hacerlo, para de alguna forma devolver al país, parte de lo que reciben a través del esfuerzo de otros.

Tenemos que tomar decisiones acertadas, unirnos a otros para lograr metas comunes. Debemos ser humildes para aceptar nuestras limitaciones y solicitar de otros el complemento; agarrar el teléfono y llamar a quienes tienen el poder y ofrecerles nuestros conocimientos y talentos.

El gran acto de valentía y muestra del poder que realizamos, con la unión de esfuerzos de jóvenes y no tan jóvenes este pasado agosto de 2019, no es suficiente, todavía nos falta aprender a identificar alternativas y saber escoger las más adecuadas, a exigir excelencia, pero también a ofrecerla. En otras palabras, necesitamos trascender la crítica para identificar soluciones. Hace tiempo que vemos políticos que “fiscalizan”, pero no aportan y aunque tengan buen verbo, no “mueven un dedo”. Tenemos que analizar sin que nos domine la pasión, ver más allá de lo aparente y aprender a medir resultados, no a seguir creyendo en promesas. Como diría San Bernardo de Claraval: “El camino al infierno está lleno de buenas intenciones”. Mejor aún, como diría Jesús de Nazaret: “Por sus frutos los conoceréis”.

A pesar de lo que digan algunos, Puerto Rico está lleno de gente talentosa, y somos  muchos los que trabajamos sin descanso para echar hacia adelante nuestras metas, en este país que puede ser un verdadero paraíso. El gobierno no puede trabajar solo y no se puede esperar que lo hagan todo, pero hace falta encontrar líderes preparados, honrados y comprometidos, sin afán de protagonismo, no unos producidos por el ingenio de un publicista ni de un relacionista, alguien a quien le importe mas el país que un ideal politico.

Los líderes exitosos son los que predican con su ejemplo y los que marcan pauta por su capacidad de servir en lugar de esperar ser servidos. Tiene que haberlos, hay que identificarlos, evaluarlos y promoverlos. Las leyes ya están, nadie tiene que llegar a inventar la rueda… lo que hace falta es decencia y alguien que sepa administrar, tal cual lo hace el líder de una exitosa empresa privada, distinguiendo buenos talentos, porque no están extintos, y dejándose asesorar por gente de éxito y experiencia. Al fin y al cabo ya tenemos una “Junta” de directores…  igualito que en el mundo corporativo.

Nota: Este reportaje tiene como propósito crear conciencia y alentar para que todos contribuyan de forma activa al bienestar del país y no quedarnos de brazos caídos a la hora de encontrar soluciones.


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