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Agobiado por preocupaciones

Por: Myra Sánchez

“Eramos muchos y parió la mula”, no es el dicho más fino que se puede mencionar, pero sí el que mejor describe la situación de muchas personas con problemas económicos, de salud física y emocional, personales o de índole familiar, que ya existían en sus vidas, antes de que llegaran los terremotos y la pandemia por el COVID 19. Es muy fácil entender que el estar aislados teniendo las circunstancias antes mencionadas, ha socavado la salud mental en la población hasta sentir agobio, depresión y ansiedad, especialmente cuando para muchos, algunos de sus problemas parecería que se agravan. Lo anterior no es un pecado entre los que tienen Fe, porque hasta el más santo, puede sentir que flaquea y debe buscar herramientas que le fortalezcan.

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No permitas que las preocupaciones te causen angustia, miedo y ansiedad. Tú no tienes el control de muchas de las situaciones externas. Suministrada.

Ante semejantes circunstancias, la Dra. Lis Millánd, nos recuerda que cada persona “tiene que reconocer que no tiene el control de las situaciones externas, ni de las personas, que pueden ocasionar los problemas, pero sí tiene el control de cómo quiere sentirse”. Ante este planteamiento, el primer paso es identificar qué o quién(es) te están ocasionando esa sensación de inestabilidad emocional que te agobia. Curiosamente, en la mayoría de los casos, no hay intención de que esto te ocurra, en otras palabras, no es personal. El asunto es que hay que evitar que nos afecten, al punto de sentirnos como víctimas, para lo cual, añade la consejera, “todos podemos utilizar herramientas para lograr controlar nuestras emociones, pasar los eventos por un filtro, no hacerlos personales  y evitar que estos representen una carga para mí.” Si tus preocupaciones son externas y no las puedes controlar, entonces, qué sentido tiene sufrir o tratar de solucionarlo. Aunque te identifiques o sientas empatia y hasta puedas dar algún buen consejo, tienes que dejar que quienes tienen el control de cambiar la situación que provoca el problema, lo hagan. En muchos casos las situaciones son temporeras, pero en otros, no y, hasta pueden empeorar, lo cual hace todavía más importante aprender a manejar tu forma de ver las cosas y tu actitud para permitir o no que te afecten. “Quien no aprende a controlar sus emociones se arriesga a que se afecte su salud física, hecho que analiza la disciplina científica conocida como psiconeuroinmunologia,” advierte Milland. Esta interdisciplina estudia la relación entre la psique y los sistemas inmune, endocrino y nervioso y reafirma la importancia de controlar el pensamiento.

La sensación de agobio se exacerba cuando las personas insisten en preocuparse por el futuro, ante las circunstancias presentes en que dedican mas tiempo a pensar en los problemas, magnificando los mismos a tal punto, que se convierten en obsesiones destructivas. Para cortar con esa tendencia, existen varias técnicas que van desde ocupar la mente con actividades que requieran concentración como pueden ser actividades manuales incluyendo arte, juegos de mesa como el ajedrez, practicar disciplinas de meditación positiva, como los mantras del yoga o leer, sobre temas de gran interés que hagan volar tu imaginación en dirección positiva. En metafísica y en teorías como las descritas en el libro El Secreto, se sugiere cancelar los pensamientos negativos y sustituirlos por positivos, siempre asegurando no usar la palabra NO que el universo no reconoce.  Ejemplo: Rechazo este pensamiento porque está fuera de mi control  y soy un ser valioso y valiente que se ama y escoge bendecir el bien en esta situación. De otra parte, para los cristianos, hay infinidad de pasajes en las Sagradas Escrituras que renuevan mente y espíritu y ofrecen paz y esperanza.

Uno de los libros más famosos del psicólogo holandés Ad Kerkhof, que habla sobre cómo controlar las preocupaciones, disponible en Amazon.com

Desde el aspecto científico, el reconocido psicólogo clínico holandés, Ad Kerkhof, desarrolló técnicas que forman parte de las terapias cognitivo conductuales que para algunos han representado la solución perfecta, no para solucionar los problemas, sino para controlar pensar en ellos y no permitir que controlen tus emociones. Se trata de aislar las preocupaciones para solo dedicarle tiempos concretos y de minima duración. Como ejemplo, ofrece la alternativa de crear en la misma mente, donde se originan los pensamientos, un elemento donde guardar las preocupaciones. El sugiere imaginar una “caja” que guardes debajo de la cama o una “nube” de un color que flota en el aire como la de la Internet. Creado el concepto, entonces corresponde imaginar que descargas en él los problemas y las preocupaciones, visualizando como las mueves y las almacenas para no acceder a ellas nada mas que por voluntad, una o dos veces al día, en momentos específicos asignados y por tan poco como como 10-15 minutos en algún momento de la manana y a la hora de acostarte. Entre esos periodos, si te asalta alguna preocupación vieja o nueva, debes moverla al elemento donde las guardas, recordando que en ese momento no tienes tiempo para preocuparte, que para ello hay su momento especifico. Repasando esta técnica, se me ocurre que los que somos creyentes, muy bien podemos aprovechar los momentos “asignados” para combinarlos con oraciones para que el todopoderoso nos ayude. Sepan que esta técnica parece que ha funcionado, incluso en personas que han tenido pensamientos suicidas, tema al cual Kerkhof ha dedicado decenas de años.

Hablando de las preocupaciones entre los cristianos creyentes, la Dra. Lis Millánd, nos recordó que San Pablo, vivió las circunstancias más adversas posibles mientras estuvo encarcelado y, él es un excelente ejemplo de alguien que decide controlar cómo sentirse. Como ejemplo, la Dra. Milland nos recordó el pasaje de la Carta a los Filipenses, 4:11-13 “…he aprendido a arreglarme con lo que tengo. Sé pasar privaciones y vivir en la abundancia. Estoy entrenado para todo y en todo momento: a estar satisfecho o hambriento, en la abundancia o en la escasez. Todo lo puedo en aquel que me fortalece.”  Igualmente, en Romanos 12:2: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”

Al final, lo importante es que entiendas que tienes el control, que tienes que afirmar esta decisión, que recuerdes cómo has sobrevivido y vencido infinidad de obstáculos y situaciones en tu vida y que con las herramientas adecuadas puedes ser feliz, porque las circunstancias no te definen. Vive un día a la vez y lo mejor que puedas, sin agobio ni ansiedad y, si no lo puedes lograr, busca ayuda de algún profesional experto en conducta humana.

NOTA: Este reportaje fue escrito con la colaboración de La Dra. Lis Milland, suscrito a las citas mencionadas. La Dra. Milland tiene un Doctorado en Consejería de la Universidad Interamericana y una Maestría en Trabajo Social de la Universidad de Puerto Rico. Está certificada en distintas técnicas poco tradicionales para la terapia clínica de pacientes con depresión, trastornos de ansiedad y problemas de abuso de sustancias. Además, es autora de varios libros, éxitos en venta como: El perfil psicológico de Jesús,  Vive libre, vive feliz Lo que la pérdida no te puede quitar y el recién lanzado, Mujer, conoce tu valor y vive con propósito. Para Conferencias, Talleres, Retiros y Predicaciones puedes comunicarte al 787-396-8307


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