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Los Dones del Espíritu Santo

Por: Myra Sánchez
editorial@placerespr.com

Durante la semana en que publicamos este reportaje, la Iglesia Católica celebra el Día de Pentecostés, un evento que honran y reconocen todos los Cristianos. Según el Nuevo Testamento de las Sagradas Escrituras, el Espíritu Santo fue recibido por los Apóstoles y la Virgen María el Dia de Pentecostés, cuando estaban reunidos, cincuenta días después de la resurrección de Jesús. Elementos como el viento y el fuego en forma de lenguas que se posó sobre los presentes, fueron parte de la experiencia y la reacción entre ellos fue que comenzaron a hablar en diferentes lenguas, pero aun así podían entenderse. Ya Jesús había anticipado, que Él partiría, pero nos dejaría el Espíritu Santo en Juan 15:26 – Cuando venga el Protector que les enviaré desde el Padre, por ser él el Espíritu de verdad que procede del Padre, dará testimonio de mí”. De hecho, su promesa fue, en Mateo 28:19-20 – “Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.”

Hablar del término espíritu puede resultar complicado, porque, de hecho, aun los que reconocen que no somos solo cuerpo, sino, además y primordialmente alma y espíritu, con toda probabilidad no pueden definir cada término. Tan real es la dificultad de esta ecuación, que desde la perspectiva filosófica, algunos entienden el concepto “alma/espíritu” como unidad, mientras otros lo separan para decir que el alma está relacionada con nuestra vida y nuestra mente y que el espíritu se relaciona con nuestros lazos y nuestra comunicación con el Creador. Basado en esta selección de definiciones, el espíritu existe y habita en aquellos que viven en comunicación con Dios.

Para los cristianos, que somos la mayoría de los habitantes de este país, el espíritu del cual es “templo” nuestro cuerpo, es el Espíritu Santo que recibimos al ser bautizados y cuando aceptamos a Jesús como Salvador. Él es parte de las tres divinidades que conforman la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. En ese orden, primero fue el Padre Creador, luego su Hijo Jesucristo y luego el Espíritu Santo, del cual se habla aun en el Antiguo Testamento en Isaías 11:2: “Sobre Él reposará el Espíritu de Yavé, espíritu de sabiduría e inteligencia, espíritu de prudencia y valentía, espíritu para conocer a Yavé y para respetarlo.” De hecho, en Jesús se manifestaron todos los dones.

Luego de dos milenios los cristianos siguen agarrados a esa promesa y se esmeran por recibir los dones del Espíritu Santo en sus vidas, particularmente aquellos que practican las enseñanzas de Jesús.

Desde el pasaje de Isaías se anticiparon estos dones, que proveen al ser humano “fuerza espiritual” para combatir las tentaciones que nos llevan al pecado y para vivir en paz y aspirar a alcanzar la salvación. Estos regalos que podemos pedir a través de la oración para que nos sean concedidos son los siguientes:

  1. Sabiduría:Nos ayuda a “entender” el Plan de Dios en nuestra vida y a tener la capacidad de transmitir todo lo relacionado a nuestra Fe.
  2. Entendimiento:Este don nos permite comprender y aceptar las verdades y las divinidades de Dios y entender su palabra. La seguridad que llega a través de este don permitirá estar más cerca de Dios y conocerle mejor.
  3. Consejo:A través de este don, podemos discernir y decidir lo que es correcto e incorrecto, lo verdadero de lo falso y saber orientar al respecto. Este don es una herramienta de luz para no dejarse engañar y para hacer justicia.
  4. Ciencia:Este es el don que nos permite anteponer la ciencia de Dios sobre la del mundo y darnos luz para saber cuál es el pensamiento de Dios ante todo lo creado.
  5. Piedad:Este es el don que nos permite actuar de acuerdo con la voluntad de Dios, o sea, como Jesús lo haría, con ternura y amor, el que nos hace tolerantes para actuar sin coraje ante otras personas o en particulares situaciones.
  6. Fortaleza: Se trata del don que nos hace perseverar, ser fuertes, firmes y valientes para confiar en el Padre de forma absoluta y poder enfrentar todo lo que la vida nos presenta. En su ausencia, sufrimos por las tentaciones y los pensamientos de temor y angustia que dañan nuestra mente.
  7. Temor de Dios:Es el don que nos hace respetar a Dios y rechazar todo lo que pueda separarnos de Él. Tan importante es, que el propio Jesús se sometió a la voluntad del Padre.

A través de la fuerza del Espíritu Santo, que nos fue enviado para acompañarnos hasta el fin de nuestros días, es que podemos tener luz para tomar las decisiones y escoger el camino correcto; para levantarnos si caemos; para superar el dolor; para aceptar con resignación lo que no podemos lograr ni controlar; para disfrutar de paz y gozo pleno. Aunque nunca podremos resumir con palabras todo lo que representa el Espíritu Santo, podemos tratar diciendo que es nuestro nuestro apoyo y  guía en esta vida.

Al final, vivimos tiempos complicados, donde nos sentamos a conversar con personas cercanas y siempre nos toca enterarnos de alguna situación de pérdida, dolor, enfermedad, disgusto o coraje. He aquí, que hoy les hemos recordado estas herramientas que deben ser parte del equipaje de todo cristiano, que son promesas de Dios que vimos manifestadas en Jesucristo. Mejor aún, del mismo Espíritu Santo surgen frutos que nos brindan una vida llena de paz y armonía.


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