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Discrimen al dar limosna

Por: Ivelisse Agostini

En días pasados, mientras conducía mi auto y sintonizaba una emisora de radio, tuve el acierto de escuchar al Dr. Vargas Vidot,  senador y fundador de Iniciativa Comunitaria, comentar que, aunque está en la Legislatura de Puerto Rico, sigue haciendo su turno en las rutas de la entidad que favorece a los “sin techo” en la Isla. Comentaba el doctor, que ha notado que esta población se ha incrementado por la pandemia y la pérdida de empleos, lamentablemente, con muchos jóvenes. “En ocasiones noto que luego de verlos en una u otra visita, “desaparecen” porque han muerto, por crímenes o por su precaria salud”.

Aunque cubrimos todo tema de ayuda social en esta sección y de alguna manera todos pueden ser conmovedores, la situación de los “sin techo” me rompe el corazón, precisamente viendo que muchos son jóvenes, enfermos de la droga, el alcohol y/o trastornos mentales, que se han quedado sin apoyo familiar, desamparados. Situaciones como ésta no distinguen raza, credo, color ni nivel socio económico. Lo anterior, es tan real como haber escuchado a alguien cercano decirme “te acuerdas de …, pues lo vi pidiendo en una luz”. Lo dicho, se me parte el corazón y, es algo que me pasa desde que era bien jovencita, pero que se ha ido incrementando a la luz de que, con el paso del tiempo, vi que los mendigos ya no estaban en las Iglesias, si no en los semáforos de nuestras calles y avenidas, en las plazas, aceras, edificios abandonados y salidas de comercios. Por eso, no acostumbro botar comida, incluso me llevo “calle” las buenas sobras de los restaurantes.

Como cuando Dios te envía un mensaje, insiste, este domingo escuché a un sacerdote hablar de la hipocresía de no dar limosna porque es un enfermo que lo gastará en droga. Evidentemente, es algo que nos hemos preguntado infinidad de veces cuando alguien se nos  acerca para a pedirnos, a veces hasta tambaleándose. Ante estos mensajes, me di a la tarea de buscar la opinión religiosa que profeso y me encontré con varios comentarios del Papa Francisco al respecto. En una entrevista en Milán, el sumo Pontífice comentó que cada uno busca la forma de justificarse para no dar limosna: “¿Cómo le voy a dar dinero si después él se lo gasta para tomarse un vaso de vino?, a lo que él mismo respondió que, “si es esa la única felicidad que tiene en la vida “está bien así”.  En la misma entrevista, de alguna manera el Papa hace que cada cual se pregunte si nos corresponde juzgar, cuando expresó, “más bien ¿qué hace uno a escondidas?, ¿cuál es la felicidad que uno busca escondido?”. Y, es que, desde su punto de vista, a diferencia del mendigo, somos más afortunados solo con el hecho de que tenemos un lugar donde vivir y muchas mejores circunstancias. De esta forma, el mensaje se traduce a que no nos corresponde juzgar a quien pide y que debemos recordar aquello de “has bien y no mires a quien”. 

Asimismo, Papa Francisco invita en sus discursos a que cuando demos lo hagamos de buena fe y con consideración, con verdadero amor y no con desprecio, no de lo que nos sobra, si no compartiendo lo nuestro. De otra parte, en más de una ocasión, Francisco nos ha recordado la misericordia de Dios, particularmente con los mas desfavorecidos, ciegos, leprosos, pecadores y hasta poseídos por demonios. Cada uno se acercó a El por Fe, pidiendo ayuda y a ninguno se la negó.

Hagamos nosotros lo mismo y, si por alguna razón te sientes vulnerable, hay instituciones como Iniciativa Comunitaria; las Duchas de Padre Vernard y otras tantas, incluyendo iglesias, a las que puedes ayudar expresando que el dinero donado va destinado a los “sin techo”. De igual forma, si identificas en tus rutas que hay alguna de estas personas necesitadas, cómprales comida, dales agua, provéeles elementos de higiene y salubridad, pero no dejes de hacer el bien.

“Porque, tuve hambre y me diste de comer…”.


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