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“A Través de Mis Ojos”, Culebrita

Por: Ileana M. Ortiz Centeno

Oportunidades, circunstancias, infinidad de personas y lugares maravillosos e inesperados, algunos conocidos, otros, aún por conocer, son solo algunas de las cosas que me inspiran para compartir mis experiencias como viajera. Y, les cuento…

“Había una niña, que soñaba con visitar nuevos lugares, con sed de vida y aventuras. Se imaginaba haciendo bolas y jugando con la nieve.

De joven, escuchaba las anécdotas y vivencias que amistades y/o familia le narraban; disfrutaba mientras les escuchaba, sonreía e imaginaba que estaba allí presente…

Mientras crecía, por el día disfrutaba del calor del sol, su brillo y energía; de la naturaleza y el encanto de nuestra hermosa Isla de Puerto Rico; las montañas, el aroma de las flores y sus hermosos colores. En las noches, admiraba la presencia de la luna y el brillo de las estrellas.

Entre sus primeros retratos se encuentra el de una recién nacida en los brazos de su hermana, en el balcón de la casa de playa, justo frente al mar, en Vega Baja. Se trataba de una tradicional casa de madera, de varios años ya, con un balcón de forma circular, puertas dobles de ventanas en la entrada principal, con varias hamacas colgantes alrededor del lado derecho. Entonces se dormía con mosquitero, se disfrutaba de la música en un radio antiguo o en su tocadiscos, y de ver películas en un televisor con imagen blanco y negro. Irse a dormir con el sonido del vaivén de las olas, era un deleite.  En la mañana, al salir el sol, ¡ya todos estaban listos para ir a jugar con la arena y nadar en el mar! Entre risas y cantos, la naturaleza hacia su efecto, llenándolos de vida y felicidad.

Recuerdos de la casa de playa del “abuelo” en Vega Baja. Suministrada: IMOC.

Esta casa frente al mar era del abuelo, cuyo pasatiempo era la pesca deportiva y participar en torneos de pesca de aguja azul “marlín,” cada año.

Era fascinante levantarse muy temprano para ver todas las embarcaciones salir a pescar. Llegada la tarde, una gran multitud esperaba para presenciar el regreso de todas las embarcaciones, y todos con curiosidad ver quién sería el héroe que habría pescado el marlin con mayor peso y tamaño. Luego se disfrutaba de saborear el pescado fresco en familia, con los abuelos, a quienes los nietos con amor y de forma simpática les llamaban Tata (Virginia Bruno) y Tati (“Tinín” Salustiano Ortiz).

Con el paso del tiempo la joven se dio cuenta y entendió que fue justamente Tati, (el abuelo) el que enseñó y compartió con todos, su amor y pasión por el mar, y como éste permitía explorar nuevos horizontes.

Era fascinante levantarse muy temprano para ver todas las embarcaciones salir a pescar en los torneos de pesca de aguja azul “marlín” y verlos regresar era aún mejor. Suministrada: IMOC

De aquellos tiempos quedan hermosos recuerdos de chistes, historias y anécdotas sentados en círculo en el balcón de la casa de playa. Allí se vivieron atardeceres con maravillosos recuerdos de las carcajadas de Tata (abuela), de aquella su pasión por escribir y memorizar poesías y de tocar el piano todas las tardes; siempre muy fina, delicada, amorosa, detallista y servicial. Los abuelos… una pareja que es ejemplo del amor de dos personas de diferentes mundos, a los que los detalles, el arte y la pasión por el mar, les unieron.

Fue ya con 19 años que esta niña tuvo la oportunidad de comenzar a viajar fuera de Puerto Rico. Así, esa joven que con su imaginación viajó a través de las historias contadas por amigos y familiares, comenzó a vivir aventuras y a conocer lugares de hermosa naturaleza; la esencia, historia y costumbres de cada lugar. Hoy día esa mujer, te quiere invitar a hacer un recorrido, desde los cotidianos paisajes de las costas de nuestra hermosa Isla de Puerto Rico, Isla del Encanto; por el Caribe, Estados Unidos, Europa, el Mediterráneo, África y muchos lugares más”.

Esa mujer, soy yo, la misma que experimenta una segunda oportunidad de vida, mi oportunidad de “renacer,” quiere ser hoy la que te acompañe a recorrer lugares hermosos e interesantes. En “Un Viaje A Través de Mis Ojos”, contaré cada aventura, recorriendo lugares exóticos, otros remotos, experimentando pasión por la vida, la naturaleza y el mar…

CULEBRITA

A Culebrita hay que llegar por embarcación, pero puedes hacerlo por taxis turísticos desde Culebra  y/o “charter tours”. Suministrada: IMOC

Culebrita es una Isla pequeña e inhabitada, con unas de las playas más hermosas del Caribe. Entre las seis playas a las que se puede ir en bote, Playa Tortuga, de aguas cristalinas y arena blanca, es la más famosa y la más visitada. Su peculiar forma arqueada le protege de oleajes predominantes e irregulares. Las otras playas son Cayo Botella, en el punto noroeste de la Isla, Pelá y Pelaita, al oeste. Culebrita, pertenece al barrio Fraile de Culebra, al noreste de la misma y a 15 millas al este de la Isla grande de Puerto Rico.

Culebrita pertenece al Refugio Natural de Vida Silvestre de Culebra; con variedad de aves y plantas típicas del área y clima. Suministrada: IMOC

Pertenece al Refugio Natural de Vida Silvestre de Culebra; con variedad de aves y plantas típicas del área y clima. El que visita Culebrita puede vivir la experiencia de ver y escuchar los cabros negros que rondan el área y en ocasiones deleitarse viendo y hasta nadar cerca de tortugas. De hecho, en esta región existen varias especies de tortugas de mar, entre éstas, tortuga Láud; Tinglar, la cual es la especie más grande de todas las tortugas y el Carey, entre otras. Como las tortugas prefieren esta zona, puedes verlas nadar cerca de la orilla, hasta donde llegan a descansar.

El Faro, es la única estructura que prevalece hoy día en el archipiélago de Culebra que data de la era española. Suministrada: IMOC

En el punto más elevado de la Isla, se encuentra el Faro, que fue construido entre septiembre 25 de 1882 y febrero 25 del 1886. El Faro, es la única estructura que prevalece hoy día en el archipiélago de Culebra que data de la era española. Aunque en ruinas, es el faro más antiguo del Caribe y puede ser visitado, en un corto recorrido desde la playa. La Corona Española lo construyó para asegurar y mantener su posesión sobre la Isla de Culebra. Su iluminación guiaba la navegación por parte del Paseo de las Islas Vírgenes (Virgin Passage) y el Sonido de Vieques (Vieques Sound) y conectaba con el Faro de las Cabezas de San Juan, localizado en el punto más alto de Fajardo (Cape San Juan Light).

Anochecer de luna llena en Culebrita. Suministrada: IMOC

La Isla de Culebrita es solo accesible por embarcación privada, “water taxis” desde Culebra, compañías de tours que salen desde Fajardo, y o rentando “charter” catamarán o botes desde Fajardo.

Visita Culebrita y disfruta de una de las playas más hermosas de Puerto Rico, nuestra Isla del Encanto.

NOTA: Ileana M. Ortiz Centeno es amante de viajar, especialmente por mar y disfruta compartiendo sus anécdotas y el amor a su Isla con visitantes y nuevos residentes de la zona turística donde reside. Su preparación en comunicaciones la ha motivado a escribir algunas de sus experiencias, las cuales estaremos publicando en esta sección.

 


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