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El Poder de la Oración y la Fe

Por: Ivelisse Agostini

Hoy día, más que nunca, y debido a la pandemia, la población está “más conectada” a las redes sociales y a la comunicación a través de la Internet. Llevamos tres años de una secuencia de eventos complicados como han sido fenómenos naturales y desaciertos políticos con terribles consecuencias para nuestro país.   No debe sorprendernos entonces que igual que vemos lamentos, quejas y críticas, muchos amigos estén enviando solicitudes para orar por la misericordia de Dios ante la injusticia y el dolor. Para los más incrédulos no hay esperanza en la oración, pero, para los creyentes, siempre es posible obtener el alivio que viene de Dios, aun en medio de cualquier situación, por dolorosa que sea.

Por eso, decidimos hacer un pequeño repaso de lo que mueve a las personas a llegar a estas conclusiones, y acercarnos a quienes nos pueden “dar luz” sobre este tema.

Para el creyente, la conexión con Dios es posible en cualquier momento y lugar. Suministrada.

Lo primero que queremos mencionar es que para el pueblo de Puerto Rico, mayormente cristiano, la oración significa esperanza y Fe en que se habrá de recibir el bien solicitado. Ello viene alentado por las Sagradas Escrituras (la Biblia), tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Como ejemplo, bastante atinado para este momento, el Salmo 107:28-30: “Entonces claman a Jehová en su angustia, Y los libra de sus aflicciones. Cambia la tempestad en sosiego, Y se apaciguan sus ondas. Luego se alegran, porque se apaciguaron; Y así los guía al puerto que deseaban”. De otra parte, en Mateo 7:7 y 21.22 Jesús de Nazaret insiste en que todo lo que se pida en oración, creyendo, será recibido. Por lo tanto, para los que se unen en oración y ven buenos frutos, la respuesta a su oración y a su Fe llegó.

Hasta para los que creen en la fuerza de la energía, donde la mente ejerce un gran poder, la unión de tantas personas orando, representa mentes orientadas en una vibración positiva. Desde esa perspectiva, cuando son muchos, muchos, muchísimos los que idealmente juntos o por separado se unen en oración, sin duda, se crea una fuerza poderosa cuya energía positiva puede ser capaz de batallar en contra de cualquier amenaza.

Tuvimos la fortuna de abordar al Dr. Abdiel Cruz López, PhD, sobre este tema hace un tiempo, y él nos confirmó que sobre el poder de la oración ha habido un debate eterno y nos ilustró sobre un proyecto de investigación realizado por el Benson-Henry Institute, de la Universidad de Harvard, en torno al efecto de la oración y su eficacia en las funciones neurobiológicas. Este centro de investigación desarrolla proyectos relacionados con los variables mente, cuerpo y espíritu y su equipo de investigadores decidió desarrollar un proyecto para validar el efecto en el cuerpo de la oración y la meditación en Dios. Buscaron una muestra aleatoria incidental con distintos niveles académicos, estrato social y que profesarán una religión. A cada persona se le realizaba un “Brain Pet Scan” mientras oraban y meditaban en Dios.  Los resultados observados fueron impresionantes. Mientras las personas de la muestra oraban y meditaban en Dios se activaban áreas del cerebro que provocan felicidad, bienestar, alegría y auto-sanación. Que solo esa área de cerebro se activaba cuando uno recibe un regalo inmenso e inesperado. Sobre esos resultados el Dr. Cruz expresa: “Si el efecto de la oración y su efecto al cerebro desarrollando bienestar, felicidad y auto sanación se puede dar en un simple cuerpo, ¿Cuánto más podemos ver su pluralidad, extensión, manifestación en toda la creación y el universo”?

Los resultados de este proyecto son reveladores y, en el mejor de los casos, podrían servir como respuesta a los que, más allá de la perspectiva espiritual, se inclinan a creer solo lo que tiene bases científicas.

De otra parte, hemos tenido conocimiento del malestar de personas cuando los creyentes manifiestan acción de gracias a Dios, como reconocimiento del poder de la oración para enfrentar un mal. De hecho, expresan sus dudas en torno al poder de la oración cuestionando la bondad de Dios para quienes viven situaciones de catástrofe. Para responder a esta inquietud, preguntamos al Dr. Cruz López y su respuesta fue: “La manifestación de los milagros y la oración trasciende a la simpleza de nuestro raciocinio, a nuestra subjetividad humana y a los debates con fundamentos prejuiciados.  Un milagro palpable jamás podrá ser racionalizado y en su máxima expresión encajonado en nuestras limitadas cogniciones. Si vemos, experimentamos o atravesamos procesos, aún los más oscuros y caóticos, al final podremos contemplar su belleza universal”.  

En este proceso de obtener respuestas, contactamos también, a través de internet, a una monja misionera que ha vivido circunstancias precarias en diferentes puntos de Latinoamérica, incluyendo desastres naturales. Sor Dinah, quien ha sido misionera en varios lugares de Centroamérica y en Haití, puede hablar con autoridad sobre la providencia divina y nos dice: “Algunos piensan que la oración es algo complicado, pero cuando confías en Dios, sólo tiene que pasar un pensamiento por tu cabeza para que Dios te responda de manera positiva, sea porque te concede lo que le pides o porque no te lo concede, pues el mismo poder que tiene la oración te hace comprender que eso no se te fue dado por alguna razón… El poder de la oración para mí no tiene límites…No importa lo que haga, sé que Dios está conmigo, y confío en su poder con paz”. Sobre las desgracias que se sufren, expresa: “Dios no castiga, Dios es sabio y Dios sabe por qué permite las cosas… sólo quien tiene Fe y confía en la misericordia de Dios es capaz de ver el amor de Dios en cuanto acontece y no un Dios que castiga… En lo que muchos pueden llamar castigo divino, está presente el “amor infinito de Dios”…quien no cree no puede comprenderlo… No vale la pena discutir con quienes están “hartos…” hay que orar por ellos.  La gracia de Dios y su libertad le harán creer o no”. Sobre esto último, sor Dinah ve a diario la conversión de personas y no tiene la menor duda, de que esa conversión es, precisamente, fruto de sus oraciones.

Al final, desde el principio de los tiempos, Dios nos hizo libres para escoger. El hombre ha tenido “libre albedrío” y sus equivocaciones han llevado al mundo a éste presente. Para los creyentes, siempre hay esperanza, para los que no, según descrito anteriormente, hay data científica de la cual se desprende ¡Que vale la pena y te sientes mejor cuando crees y te sintonizas con Dios, a través de la oración!


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