El refrescante “sorbete”
Por: Ivelisse Agostini
Siempre recuerdo con cariño que siendo una niña mi querida madre nos entusiasmaba con la idea de prepararnos un “sherbert” (así lo llamaba) cuando el calor se imponía en las tardes. La verdad es que lo recuerdo más por lo sabroso, que por lo refrescante. Puedo equivocarme, pero mi recuerdo es que solo utilizaba el “osterizer” con hielo y derramaba una lata de coctel de melocotón o piña. El resultado era una bebida congelada, con una consistencia más espesa que un “frozen”, sin llegar a ser cremoso como el helado. Luego de repartir las porciones de los niños lo “bautizaba” con algún licor para el disfrute de los adultos. Aunque mami era conocida por este “invento”, realmente lo único que hacía era adaptar una bebida original del medio oriente a nuestros gustos.
El nombre “sherbet” surge de la palabra turca sharbat cuyo significado está relacionado a una bebida de fruta helada que según trasciende adquiere su fama internacional durante la Segunda Guerra Mundial, entonces preparada con algún lácteo, en momentos en que escaseaban. Lo curioso es que, dependiendo de en dónde y las circunstancias en que sea servido, encontraremos diferentes versiones de la bebida original, tanto en torno a los ingredientes como en cuanto a su consistencia. Aunque se supone que las versiones principales tengan nombres diferentes, sherbet y sorbete, en realidad los nombres son utilizados correcta o incorrectamente. A continuación nuestros hallazgos.
Para mi sorpresa, la bebida que mi mami preparaba se parece a la versión denominada como sorbete que, por regla general no contiene lácteos y que puede servirse como una bebida helada refrescante, como postre congelado muy bueno para digestión o en una pequeña porción como un “limpia paladar” entre un plato y otro de un amplio menú en la buena mesa. En torno a consistencia, hay lugares del mundo que lo sirven como una bebida de fruta helada –liquida o escarchada– con algún toque de especias aromáticas y hasta flores. Sin embargo, por este lado del mundo, el sorbete tiene una consistencia firme y se sirve como “limpia paladar” o postre.
El término “sherbet” o “sherbert”, por su parte, es mayormente relacionado a un postre helado, menos cremoso que el mantecado, pero incluye algún lácteo y otros ingredientes como puede ser huevo. Por lo tanto, para los veganos o aquellos que no puedan ingerir lácteos, es importante que, no importa si lo sirven como sorbete o sherbet, investigue si cuenta con alguno de estos ingredientes que no puede consumir.
Receta básica de Sherbet de Limón
Ingredientes
Ralladura de 1 limón (lima amarilla) en lascas
5.3 onzas de azúcar
7 onzas de agua
3/4 taza o casi 6 onzas de zumo de limón acabado de exprimir
1 clara de huevo grande o de dos pequeños
Procedimiento
- Rallar un limón en lascas finas, evitando llevarte pedazos de la piel blanca interna porque es amarga.
- Exprime suficientes limones hasta lograr la cantidad de zumo deseada y mantenla aparte.
- En una olla, mezcla el agua y el azúcar y ponlas a hervir junto con la cáscara del limón a fuego medio alto, moviendo hasta que hierva. Con el azúcar disuelto, retira del fuego el sirope obtenido, tápalo y déjalo enfriar 10 minutos.
- Vierte el sirope con las cáscaras en un bol y derrama una taza de cubos de hielo para que enfríe y se disuelvan los hielos
- Mezcla el zumo de limón con el sirope y utiliza un colador para filtrar la mezcla (eliminar lascas y cualquier residuo) y reserva.
- Vierte la clara de un huevo grande en una licuadora y bate al máximo hasta lograr punto de nieve.
- Derrama poco a poco la mezcla del zumo y el sirope en la licuadora y continua batiendo por dos minutos
- Vierte la mezcla en un bol bien tapado y llévalo al congelador por 2 horas o hasta que logre consistencia. Algunos recomiendan mover la mezcla ocasionalmente durante el proceso de congelación para que no cristalice y tenga una terminación más cremosa.
TIPS: Considerando las medidas ofrecidas, puedes cambiar la fruta, con alternativas como naranja, piña o fresa. Puedes servirlo de forma individual como postre en un recipiente de helado pequeño o en una copa tipo flauta donde previamente hayas derramado unas onzas de cava u otro espumoso y decorar con una hojita de menta.
Solo me resta decir que el “invento” de mi mami, al que llamaba “sherbet” no existe como receta, pero igual puede ser un punto de partida sabroso para disfrutar una de estas tardes calurosas y que la receta detallada que facilitamos, de igual forma, puede ser una agradable sorpresa que podemos tener disponible para sorprender amigos y familia en estos tiempos de calor.



