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Sana tu Salud Emocional y Espiritual

Por: Ivelisse Agostini
iagostini@placerespr.com

El perdón es un razonamiento extremadamente difícil de comprender para el hombre.  Es, sin embargo, un agente liberador y una experiencia que nos lleva a entender la incapacidad que tenemos de aceptar hechos que nos han marcado y nos causan sufrimiento.  El acto de perdonar es uno de magnitud y justicia, tanto para el que pide, como para el que otorga; pero es aún más impactante, cuando se trata de perdonarnos a nosotros mismos.

La ausencia del perdón genera grandes insatisfacciones, sentimientos de culpa y resentimiento, entre otros.  En contraste, el perdón activa en nosotros la paz y la armonía. Más importante aún, perdonarnos y perdonar es, en muchos casos, la clave para tener salud emocional y espiritual.

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El perdón beneficia siempre más a quien perdona. Foto: CCO Creative Commons.

Decididos ya a hablarles de la fuerza del perdón, tuvimos la gran oportunidad de ver por YouTube un programa dedicado al perdón en el espacio que transmite el Ministerio Valora Tu Vida, en Nueva Vida 97.7FM, todos los domingos. La invitada para hablar sobre este tema, tan oportuno era Lis Milland, Doctora en Consejería, que desde su perspectiva profesional y cristiana ha escrito varios libros, todos éxito en venta.

Según describe la Dra. Milland, el perdón es una destreza que se desarrolla con la práctica y es la vida la que te presenta situaciones para ejercitarlo, como en ocasiones en que alguien traiciona tu confianza o quebranta tus expectativas; cuando no valoran lo que con amor ha entregado tu corazón.  Pero, según advierte “el perdón a nosotros mismos es el más difícil de lograr y es difícil de identificar la necesidad de hacerlo”. Según describe: “La falta de perdón a nosotros mismos está enmascarada y se manifiesta en conductas y comportamientos autodestructivos, cuando se boicotea la felicidad”.

La doctora describe que en sesiones de terapia, en las que se profundiza en la raíz de los problemas y de los comportamientos, es común que se descubra que hubo eventos del pasado al que no se le ha dado ‘cierre’, en los que la persona siente que falló, que actuó mal y que no se ha perdonado por ello. En ocasiones son personas que se encierran en si mismos, no comparten esas heridas y proyectan en otros los sufrimientos que una vez vivieron. Otros se sienten culpables y reconocen cuando hacen algo mal, pero lo hacen de todas formas como una forma de autocastigarse. En cualquier caso, hace falta perdonarse.  “Los creyentes se castigan sabiendo que el peor castigo es hacer algo que no te hace bien ante los ojos de Dios”, destacó la doctora. Como ejemplo de ello, la terapeuta menciona que una persona puede caer en infinidad de errores para auto-sabotear metas personales.

Algunas personas que no logran perdonarse a sí mismos, se auto-castigan y sabotean su felicidad porque creen que no merecen las buenas cosas. Suministrada.

Por la falta de perdón, la auto-estima y el amor  propio se van al piso. “Nadie está exento, ni siquiera los cristianos, porque no tiene que ver con lo espiritual, si no con procesos emocionales que no están resueltos. Aman a Dios pero tienen situaciones psicológicamente profundas”, aclara la también autora de libros. El sentido de culpabilidad puede ser por infinidad de causas. Y es que, según explica la doctora, los eventos que ocurren en la vida de un individuo, particularmente en su niñez, son los que crean los sellos de culpabilidad, pues es en esta etapa que figuras influyentes como padres, abuelos y maestros, les hicieron sentir culpables.  “No se hace a conciencia, pero tiene un gran impacto.  Se hace por ignorancia”, nos dice.

Citando versos bíblicos, la doctora Milland nos recuerda que la palabra tiene poder y que lo que entra p21r nuestros oídos es tan grande que afecta nuestra identidad y la formulación de quiénes somos y cómo nos vemos a nosotros mismos. “Todo lo que sale de la boca lo escuchamos y lo escuchan…mientras más se repite una verbalización, más influye. El remedio: verbalizar lo contrario, hacer verbalizaciones positivas, preferiblemente en voz alta y con muchas repeticiones, redimiéndote de la culpa. Además de la verbalización de afirmaciones positivas, la escritura es una excelente técnica sanadora, particularmente afirmando lo bueno que hay en cada uno, de esa verdadera identidad que viene de Dios, perdonándonos como Él nos perdona. De hecho, si se quiere hablar de “la culpa”, la doctora menciona que ésta nunca es responsabilidad de una sola de las partes y que no existe una cinta métrica que determine quién tiene la mayor responsabilidad. “Los modelos psicológicos más modernos hablan de que cada persona es responsable de sus acciones; no se habla de víctimas, se habla de sobrevivientes; de que tuviste responsabilidad, pero tienes el poder de aprender de la experiencia. Toda vivencia es para aprender, no para sentirse culpable, explicó la doctora. Desde esa perspectiva, ella misma menciona que hay que dar gracias al Señor por los errores cometidos, porque de ellos es que se aprende y se crece.

Para los cristianos, el mejor ejemplo de perdón lo ofreció Jesucristo. CCO Creative Commons

En torno al perdón hacia otras personas y el sentimiento de rechazo y dolor a quien nos hirió, la doctora nos dice que “Lo primero que hay que saber es que perdonar es una decisión. Lamentablemente hemos escuchado que hay gente que ha determinado no perdonar porque tienen la falsa idea de que cuando otorgan el perdón a la otra persona es porque el otro lo merece, o porque el perdón a quién beneficia es a esa persona”, describe la terapeuta. Según nos explica, la decisión de perdonar es de mayor beneficio para la persona herida. “No es por el otro, es por ti, porque el perdón te libera del dolor. Tú mereces ser feliz, no vivir con esa herida, ese bloqueo. Para disfrutar de las cosas gloriosas que el Señor tiene para tu vida, es fundamental que decidas perdonar”, afirma.  De otra parte, ¿cuántas han sido las veces que has pedido tú que te perdonen? Ojalá que unas cuantas porque eso quiere decir que eres un ser humano con la capacidad de reconocer sus errores y que sabe que aun habiendo pedido perdón puedes volver a cometer el mismo error, mientras no logras sanar su origen.

Otro mito que existe, según la entrevistada por el conductor del programa, David Méndez, es que hay que esperar a que la persona te reconozca el daño que te hizo, se arrepienta y te lo diga. “Tienes que decidirlo por ti, independiente de la persona que te ha lastimado… la mayoría de las personas no saben que te han lastimado, no tienen la conciencia de la magnitud del daño que te han hecho, porque ellos son sobrevivientes, que te lastiman como ellos fueron lastimados. Tú eres el eslabón que rompe la cadena. Toma la decisión de perdonar aun sin que lo hayan admitido”, aconsejó. De hecho, ante la presión que cada cual ha ido acumulando durante los tiempos de pandemia, son muchos los que han visto su estado de ánimo afectado. Mejor aun, está probado que para tener salud espiritual y emocional hay que perdonar primero. “Para desarrollarte espiritualmente y para crecer emocionalmente y tener vida de gozo y paz tienes que haber pasado por el proceso de perdonar a quien te ha lastimado”, afirmó la extraordinaria consejera.

Desde su enfoque espiritual como cristiana, Lis Milland nos recuerda que Jesús es el perdón encarnado que nos reconcilia con el Padre. “Él es el canal donde se manifiesta el perdón de Dios hacia nosotros y se materializa cuando lo reconocemos como mediador y salvador”. Como ejemplo, la doctora nos recuerda que en su vida práctica Jesús lo aplicó al perdonar a Judas, quien era el tesorero de su ministerio y traiciona su confianza vendiéndole y con Pedro, que lo niega tres veces y sin embargo es por quien primero pregunta al resucitar.

Al final, desde cualquier perspectiva, perdonar no solo es un acto de amor, es una necesidad para liberarnos de cargas negativas que nos hacen infelices y nos afectan emocionalmente, una herramienta para lograr la paz y la felicidad.

NOTA: La Dra. Lis Milland es la directora del Centro de Consejería Armonía Integral, organización que se dedica a ofrecer talleres que propendan al mejoramiento del ser humano y a ofrecer herramientas para superar los conflictos emocionales del hombre y la mujer del siglo XXI. Para terapias, conferencias y predicaciones, puede llamar al 787-396-8307 o escribir al armoniaintegral@hotmail.com

El Ministerio Valora Tu Vida lo conforman un grupo de cristianos comprometidos, cuya misión es impactar a la mayor cantidad de personas que sientan la necesidad de ayuda social y espiritual. A través de reuniones mensuales, charlas, conferencias, oración, visitas a enfermos y necesitados y consejería de primer orden, este ministerio promueve el amor, la compasión, el perdón y la unidad.  Contacto a través de Facebook: Valora tu Vida y del teléfono:  939-239-3410


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