bodega blancos
...con estilo

Juega con ellos como en antaño

Por: Ivelisse Agostini
editorial@placerespr.com

“El juez le dijo al cura, el cura le dijo al juez, que a dónde va ese ritmo caramba…” es parte de la tonadilla de un popular juego infantil de tantos que ya no vemos practicar entre los niños puertorriqueños.  Se trata del “chequi-morena” (viene de “shake-it-morena”), donde precisamente lo que tiene que hacer el niño o niña “que se quede” es pararse en el centro a mover sus caderas mientras los demás chicos le rodean cantando la canción. Luego, cuando la letra de la canción lo dirija, deberá dar la “vuelta” tapando sus ojos y señalar al próximo que ocupará el centro.

Con aquellos juegos populares de antaño, los niños del vecindario y las familias se divertían mucho. No era raro escuchar carcajadas y hasta verlos regresar a la casa corriendo, con sus rostros llenos de color y sudando, pidiendo un buen vaso de agua o jugo.  Entonces era mucho más fácil hacer amigos y menos frecuente escuchar a los niños decir que estaban ‘aburridos’. De hecho, era excepcional ver niños “gorditos”, igual que lo era ver padres afanados en hacer de sus hijos una estrella del deporte.

Pixabay - children playing

Peregrina o pelegrina, es otro juego que se extiende en números progresivos y hay que adelantar brincando con un pie o dos, cada vez más lejos, hasta donde caiga una piedrita por turnos. Suministrada. CCO Creative Commons

Por lo anterior, sugerimos escoger enseñarle a nuestros hijos o nietos aquellos juegos con los cuales tanto nos divertimos. A saber:

El Zapatero: Los niños forman una ruega y el Zapatero grita desde el centro: “Mis niñitos, ¿A dónde van ustedes? Zapatero, nosotros a pasear; mis niñitos ¡los zapatos se rompen! Zapatero usted los compondrá. ¿Y quién los pagará? TODOS: El rey de la pata coja, que corra, que corra; el rey de la pata coja que corra que corra, dando una vuelta y parándose aquí” (3veces). El zapatero irá brincando con una sola pierna mientras se canta y donde se detenga la tercera vez, el que esté en esa posición se quedará, irá al centro y hará de Zapatero.

Chequi-Morena: “El juez le dijo al cura, el cura le dijo al juez, que a dónde va ese ritmo caramba, del merecumbé. Chequi-Morena-Chequi, Chequi-Morena-Jueh, que a dónde va ese ritmo caramba, del merecumbé. Un pasito alante, otro para atrás y dando la vuelta y dando la vuelta, quién se quedará”. Se queda entonces al que señale “la morena” cuando haya dado la vuelta.

Gallinita Ciega: Hace falta un pañuelo con que se le tapará los ojos al que se queda y luego se le debe dar una vuelta preguntándole “Gallinita ciega qué se te ha perdido”, a lo que él contestará, “Una aguja en un pajal”. Los demás se mantendrán alrededor de él tratando que no los toque. Si toca alguno debe decir quién es y si lo identifica, éste se queda.

Pescao: El que se queda se para al frente y los demás en una línea recta horizontal a distancia.  El que se queda repetirá “1,2,3 pescao” mientras los demás avanzan en su dirección, cuantas veces sea necesario, hasta que alguno de los demás haya avanzado tanto que sea el primero en tocarlo y sea el que se queda.

Guillotina: Para este juego hace falta una bola y que se asigne un número a cada jugador. El que se queda lanzará hacia arriba la bola y llamará un número y el que lo tenga debe correr para buscar la bola sin que rebote y decir otro número. Si en algún momento la bola rebota, el que la dejó “picar” debe gritar a todos que se detengan (alto!) y buscar al que más cerca esté y lanzar la bola en su dirección. Si lo toca con la bola, ese se queda, si no, los demás le tiran a él.

Tira y Tápate: Para éste también hace falta una bola. Los que se quedan son los que van en los extremos mientras el resto va al centro. El juego consiste en que el de un extremo va a tirarle la bola al otro con suficiente velocidad, para que la bola toque a alguno de los que están en el centro moviéndose para evitarlo. Deben eliminarlos a todos con el toque. Si mientras la bola es lanzada, alguno del centro logra capturarla sin dejarla caer, es una vida que tiene por si luego lo tocan y así no eliminarse.

La Cebollita: Los chicos harán una fila agarrándose de una estructura vertical sólida y consecutivamente por sus cinturas. El que se queda, irá al del frente y le dirá: “A mamá que le mande una cebollita”, y este le contestará: “Escoja la grande o la más chiquita”. A partir de entonces, el que se queda tendrá que agarrar al último por la cintura hasta lograr que se vayan soltando todos. Si lo logra, gana.

Chico – El que se queda corre detrás de todos los demás (que se mantienen moviéndose o corriendo cerca) hasta que alcance alguno lo toque y ese es el que se queda.

Chico paralizado – El mismo, pero al que toque se queda paralizado. Este puede ser liberado si alguno de su equipo lo toca, pero si se queda una segunda vez, pierde y se queda.

Jugar “Al Esconder” – El que se queda debe taparse la cara y contar hasta 25 en un lugar preciso, mientras el resto se esconde. Al terminar de contar, sale a buscar y cuando vea a alguno en su escondite gritará su nombre y ambos correrán al sitio donde se contaba y ‘tocar palo’. Los demás podrán salir de sus escondites sin que los vea y hacer lo mismo. Si el que se queda logra ‘tocar palo’ antes que alguno de los que ve (cuyo nombre debe haber gritado), entonces gana y le toca quedarse al otro.

Estamos seguros que la experiencia de enseñarle estos juegos a los niños y practicarlos, provocará que se entusiasmen a jugar algunos de estos y permitirá que se diviertan, quemen energías y salgan del ocio de los juegos electrónicos. Todo lo anterior es saludable y les dejará recuerdos memorables como los que hoy yo reviví escribiendo este reportaje.


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