Los hijos y el orden en que nacen
Por: Mayra Sánchez:
Con el paso de los años, hemos visto como las familias han reducido la cantidad de hijos que procrean. Sean pocos o muchos los que se deciden tener, hay datos provenientes de estudiosos de la conducta, que muestran unas características de comportamiento común entre los hijos, según el orden en que han nacido.

Cada hijo merece la oportunidad de desarrollar su máximo potencial, de forma saludable. Suministrada.
Evidentemente, los factores genéticos y el ambiente en que se educan presentan la mayor influencia en torno al comportamiento y al desarrollo intelectual de los hijos. Sin embargo, por regla general, las siguientes son las características comunes entre los hijos y el orden en que nacen:
- El primogénito o hijo mayor: Históricamente este es el hijo que ha gozado de mayores privilegios, especialmente entre los varones. Aunque la sociedad moderna ha evolucionado, de todas formas, se supone que el hijo mayor es el que tiene mejor cociente intelectual, algo que en unión a un mayor estímulo por parte de los padres que pueden dedicarle más tiempo, contribuye a que sean los mas aplicados en la escuela. De igual forma, tienden a ser más responsables y participativos, así como más exigentes. Con la llegada de hermanos, tienden a desarrollar liderato y un mayor sentido de responsabilidad que hay que monitorear para que esto no se convierta en una injusta causa de tensiones y responsabilidades que realmente no le competen. De otra parte, el hecho de que sean responsables y exitosos abre las puertas para que los padres deseen ver cumplidos sus sueños con ellos y que promuevan que éste sea el hijo que los complazca, algo que nuevamente, aumenta tensiones. El mejor consejo es hacer tal cual hizo el Padre Celestial, darles todas las herramientas posibles, pero dejarlo que tenga “libre albedrío” para escoger su camino. Lo contrario puede ser causa de muchos “desencuentros”. Se ha visto con alguna frecuencia que los primogénitos se convierten en líderes politicos y sociales.
- el hijo menor-Sobre el menor o el “benjamín” de la casa, históricamente se dice que es el “consentido”, algo que no siempre será así, dependiendo de la cantidad de hermanos en el hogar. Sin embargo, al mismo tiempo que puede o no tener la misma atención de su hermano mayor, lo usual es que se le exija menos y/o que él mismo obligue a ello. Por lo anterior, los datos dicen que el menor de los hijos con frecuencia es un individuo más extrovertido, sociable y creativo, que puede resultar más determinado y seguro de sí mismo. Con mucha frecuencia, los padres son más flexibles con este hijo, algo que no resulta justo para el mayor y puede hasta provocar celos. De otra parte, hay que asegurarse de que con su actitud resuelta no se convierta en un irresponsable o que desee controlarlo todo.
- Los hijos “del medio” –Nunca olvidaré que, en una charla sobre psicología infantil, la oradora describió que los hijos del medio tienden a ser los más complicados de criar, pero es que son los que lo tienen más difícil. En primer lugar, dependiendo del número que hagan, probablemente recibirán menor estímulo y van a tener que competir en atención con el primogénito y con “el consentido”. Desde la perspectiva anterior, una mayor diferencia de edades entre unos y otros les da la oportunidad a estos de desarrollar una personalidad más equilibrada. Entre los “corriditos”, ese balance será más complicado porque unos y otros estarán buscando positiva o negativamente llamar mayor atención en el hogar y en todo su entorno. Su complicada posición hace que ‘no se les pase una’ y pueden lograr convertirse en los que mejor conocen a cada miembro de la familia, por lo que pueden ser los mejores a la hora de negociar. Una buena crianza con valores, reconocer sus logros siempre y no compararlos, puede evitar que se sientan desplazados entre los demás hermanos.
Al final, aunque las tendencias descritas pueden tener una infinidad de variables, es probable que hayas encontrado coincidencias en lo que ha visto entre hermanos, hijos u otros conocidos. Lo importante es que por lo menos reconozcamos que cada hijo merece la atención y el estímulo necesario para que desarrolle su mayor potencial, que cada uno es diferente y que tendrá éxito en la medida en que aprenda a ser responsable y a elegir lo que realmente le haga feliz.


