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A dónde fue a parar el Honor

Por: Ivelisse Agostini

No nos mueve la intención de criticar, mas bien de crear conciencia sobre un tema que merece nuestra atención, porque tal parece que nos hemos olvidado del valor que tiene el sentido del honor. Por definición, el honor es un valor humano o una cualidad a través de la cual se practican las reglas morales y éticas establecidas por la sociedad. Por tanto, una persona que pretende ser honorable es consistente en la práctica de este valor y no se desprende del más alto sentido de la moralidad, aun cuando no es observado. Y, es que el honor, no es relativo, ni desechable, ni acomodaticio, ni flexible. Ser honorable tiene mucho que ver también con la honradez, por ello, quien tiene verdaderos méritos observando rectitud en su vida y sus acciones, es merecedor de respeto.

Lamentablemente, basta con que nos atrevamos a echar un vistazo a los líderes de nuestro país y del mundo, para encontrarnos la falta de consistencia entre aquellos cuyos nombres se supone tengan como prefijo el termino honorable.

Y me explico, un líder que practica el honor, entre otras cosas:

  • Lidera con su ejemplo
  • No miente
  • No roba
  • No discrimina
  • No se burla
  • No destruye reputaciones
  • Se rodea de personas con los mismos valores
  • Practica y promueve la excelencia
  • Ofrece y exige el mayor esfuerzo
  • Es humilde y servicial
  • Promueve el desarrollo, prosperidad y bienestar de los demás
  • Asume responsabilidades
  • Es desprendido y sensible antes las necesidades

La ausencia de valores como el honor entre los líderes locales e internacionales es evidente, pero hay que escuchar a algunos de estos lobos disfrazados de ovejas, hasta echarnos una bendición tal cual si entre sus poderes estuvieran los divinos.

La insatisfacción de los pueblos la vemos todos los días, no solo en protestas que de alguna forma siempre son posibles de ejecutar, sino por el sin número de “memes creativos” que se “postean” en las diferentes redes sociales, algo que tampoco es honorable, pero de alguna manera son una respuesta a la falta de honor de los líderes.

En un año de elecciones como es éste, proponemos que cada cual utilice los criterios que describimos anteriormente para evaluar a los candidatos que aspiran a los diferentes puestos políticos. Como se dice en la calle: “sucio difícil”. Sin embargo, siempre habrá posibilidad de escoger lo mejor si establecemos los más altos criterios y no nos conformamos con menos. Y, como dice la Biblia “aves de un mismo plumaje se juntan”, por lo que, no solo debemos mirar las cualidades de un líder en particular, sino las de su entorno inmediato. De esta forma, será más sencillo acertar y recuperar el sentido de honorabilidad que deben perseguir aquellos que desean dirigir los destinos de nuestro país.

…Porque el sentido del honor se puede y se debe recuperar.

 


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