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Tiempo de Ayudar y Ayudarte

Por: Myra Sánchez
editorial@placerespr.com
 

Que no se nuble nuestro entendimiento, en este país hay gente en necesidad que no tienen quien les ayude o reciben muy poco para sobrevivir dignamente en momentos en que todo encarece. La gran verdad es que aún con la ayuda del gobierno, niños, adultos y envejecientes, enfermos, discapacitados o desamparados, no pueden vivir de forma digna si no nos hacemos disponible.

Estamos a sólo días de que con motivo de las celebraciones navideñas, los niños esperan recibir regalos, por Santa Claus y los Reyes Magos. Sin embargo, hay un gran grupo de personas en nuestra población que no dispone de los medios para poder ofrecer a sus hijos un regalito. Para muchos no es sorpresa que esto suceda entre familias en nivel de pobreza, pero la situación actual provee para que esto suceda entre hogares de clase media donde ha habido reducción de ingresos y desastres inesperados. Lo mismo puede pasar con los niños que viven en hogares de acogida o son hijos de  confinados.  En cualquier caso, aunque el sentido de la Navidad no son los regalos, esto no debe suceder. Por eso, todos debemos asegurarnos de investigar cómo podemos ayudar a aquellas instituciones que promuevan recoger regalos, en muchos casos, artículos de primera necesidad o instructivos, para estos fines.

Curiosamente, muchos piensan que cuando ayudamos a alguna persona el beneficio es sólo para quien recibe. Sin embargo, la psicología moderna ha descubierto que cuando ayudamos, también nosotros somos beneficiados.

Por lo anterior, hoy queremos destacar las bendiciones que, según un estudio del  International Journal of Psychophysiology, recibe aquel que ayuda de “corazón”, o sea, de forma “voluntaria”:

  • Aumento de auto-estima
  • Menos depresión
  • Mejor estado de ánimo
  • Niveles bajos de estrés
  • Mejor presión arterial
  • Sensaciones placenteras y confianza en sí mismo
  • Mejor conexión con otras personas
  • Promueve longevidad

¿Cómo y por qué ocurre?

En teoría, lo que hace que se supere el temor al riesgo que a veces representa ayudar, es la hormona oxitocina, que ayuda a recuperar la confianza.  Reconocida como “hormona de la compasión”, la oxitocina evita la exposición al cortisol, autora del estrés, y de ahí los buenos resultados contra este mal tan común.

Aunque no sucede con todo el mundo, estudios efectuados en Michigan y Detroit, revelaron que cuando pensamos en ayudar, nos sentimos bien y nuestro cerebro libera químicos con efectos calmantes que pueden combatir la depresión y la ansiedad.

¿Cómo puedes ayudar en todo momento?

La forma más útil de ayudar es uniéndote a alguna organización de forma voluntaria.  Indudablemente que todos podemos identificarnos con unas necesidades más que con otras y debemos escoger ayudar a quienes más nos satisfaga y con quienes más nos identifiquemos. De igual forma, no todos disponemos del mismo tiempo, ni podemos hacer los mismos compromisos.  Por eso, te invitamos a que repases los reportajes que hemos cubierto en esta nuestra sección “…humanitarios” donde hemos descrito la labor de varias instituciones y sus necesidades particulares.  Además, puedes orientarte con tu Iglesia o entrar a la página de Fondos Unidos, institución que apoya a muchas organizaciones sin fines de lucro.  De igual forma, las oficinas municipales conocen las áreas de necesidad y la forma de ayudar.

Otra ayuda muy necesaria, es la de apoyar con atención y cariño a quienes se sienten solos, a los que han perdido su empleo, a los que están enfermos, a quienes están tristes por una pérdida. Lamentablemente, a personas en situaciones semejantes, lo que hacemos es “sacarle el cuerpo” o limitarnos a un mensaje de texto o a una llamada cortita por aquello de “cumplir”.  En estos casos, olvidemos las redes sociales y los celulares, agarremos el teléfono o el carro y hagámonos presentes.  Si nos sentimos impotentes de ayudar, consigamos quien lo haga, pero no los dejemos solos.

Es muy importante y meritorio que nuestro esfuerzo se haga de forma discreta, sin pregones, y sobre todo, que respetemos a las personas que necesitan, llegando hasta donde ellos nos lo permitan.

Nuestro interés es provocar que comprendas que ayudar a otros es necesario para todos, particularmente para mantener la solidaridad que nos ha distinguido como pueblo y que agraciadamente es una de las cosas positivas que han surgido tras el paso de María.

Estamos a tiempo para levantar el espíritu de nuestro país a través de su valor más grande, el de nuestra gente.  Estamos a tiempo de ser y hacer felices a otros… estamos en Navidad.


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